La boda de Benito y Elena en Tecolotlán, Jalisco
En el campo Otoño Rosa 2 profesionales
B&E
17 Nov, 2018La crónica de nuestra boda
Les cuento un poco de mi gran día, durante los preparativos me la pasé preocupada, estresada y por poco me convierto en una bridezilla, en gran parte porque yo quise encargarme de la organización, así que decidí que el gran día lo disfrutaría al máximo y así fue.
Ese día en la mañana me levanté más temprano de lo habitual, pero tranquila porque sabía que estaba tomando la mejor decisión de mi vida. Ultimé detalles de mis accesorios y me fui a que me pusieran bella, brindé con mi mamá y hermana para relajar la tensión y después siguió lo más difícil de todo el arreglo que fue ponerme el vestido porque estaba pesado y debía evitar despeinarme. Después llegó el coche por mí y allá iba rumbo a dar el sí.
La boda fue en mi pueblo y quisimos el evento fuera pequeño (aunque al final se elevaron los invitados). La ceremonia religiosa fue en un pequeño santuario que, además de su valor histórico, tenía un valor sentimental ya que mis padres se casaron en ese mismo lugar. Entré al templo y pese a que mi papá me llevaba casi corriendo (se entiende porque soy la primera hija que se le casa) la entrada fue como la quise. Vi a mi hoy esposo esperado en el altar y me estuve a punto de quebrar, pero pude contener el llanto. La misa fue muy emotiva y el padre tuvo detalles que hicieron aún más bonito ese sacramento. Salimos del templo y en ese momento sentí una felicidad inmensa que no puedo describir, el decir "lo hicimos" y el sentir tanto cariño de la gente que nos rodeaba, es algo muy bonito.
Seguir leyendo »Después de terminar con abrazos y fotos, nos fuimos rumbo al jardín eso sí como se acostumbra en el pueblo, tocando el claxon por toda la calle. El jardín es un espacio al aire libre que se cubrió con toldos para detener un poco el frío, en la entrada se colocaron dos áreas para tomarse fotos con luces, flores y muchas velas; había luces cayendo de los toldos y lámparas colgadas en los árboles del jardín, todo muy romántico. Las mesas estaban decoradas con unos candiles cuadrados de madera que mi papá me hizo, tenían una vela en el centro con olor a citronela y flores y velitas en toda la mesa, las sillas fueron tifanny doradas y con un camino de mesa en color café claro. Queríamos que el concepto fuera entre romántico y un poco campirano.
De comida optamos por algo tradicional de mi pueblo y fue birria de chivo, pero quisimos que se sirviera diferente a como normalmente se hace; pusimos la birria en bowls y a un lado una canastita hecha con tortilla dorada y con frijoles dentro de ella. De postre fue arroz con leche y para los que tenían frío hubo opción de café con unas galletitas que típicas de allá que se llaman encaladas.
Para nuestro vals decidimos que fuera la canción original de la caricatura "Beauty and the Beast" y con nuestros padres bailamos "Everything" de Michael Bublé. A mí me encantan los fuegos artificiales así que al terminar el vals tuvimos un espectáculo de luces.
En la fiesta tocó un DJ, que amenizó muy bien, pero debo confesar que, entre fotos, abrazos, saludar y despedir invitados sentí que me faltó mucho más para tiempo para bailar, pero creo que es normal ya que pude convivir con casi todos los invitados.
De recuerditos dimos encendedores personalizados para los hombres para que así ellos nos ayudaran a prender velas y para las mujeres pashminas porque por la fecha si había algo de frío.
Y por poco se me olvida describirles mi vestido, fue toda una odisea conseguirlo porque no encontraba ninguno que me gustara, sabía lo que quería, pero no daba con él, estuve a punto de mandarlo a hacer, pero alguien me aconsejó que era mejor vértelo porque, aunque fuera el vestido de mis sueños podría ser que al ponérmelo no me quedara como esperaba. Por fin di con una tienda que encontré por esta página, vi que publicaron una foto con un modelo muy parecido al que quería y me corrí a medírmelo y cuando me lo probé woo, fue lo que había soñado, una hermosa espalda descubierta y tul en la parte de abajo, lo mejor fue que en la tienda me permitieron quitarle los detalles que no me gustaban y agregarle otros y así logré tener el vestido de mis sueños. Y sin hacer menos, el traje mi esposo fue muy bonito y elegante, tardó menos en decir cuál le gustaba y lo convencí de dejar el negro y usar el color azul, se veía súper guapo y parecía aún más mi príncipe azul.
Y bueno, ese es un pequeño resumen de lo que fue nuestro gran día, hubo inconvenientes como en todo pero lo que en mi mente y corazón quedó fue poder disfrutar junto con mi esposo y nuestros seres queridos eso que tanto soñamos y planeamos.
Elena
Servicios y Profesionales de la Boda de Benito y Elena


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