La boda de Rodrigo y Paulina en Morelia, Michoacán
De noche Invierno Morado 4 profesionales
R&P
12 Ene, 2019La crónica de nuestra boda
¡Llegó el gran día! Lo que meses atrás se veía tan lejano, hoy estaba por suceder: ¡Nuestra boda! Ya quiero vivir con este hombre, pensaba. Todo ese esfuerzo de tantas personas que nos quieren y queremos. Creo que no hay casualidades y poco a poco se fueron dando las cosas. Sentí la mano de Dios en cada decisión que teníamos que hacer, y el apoyo de los que fueron partícipes.
Desde el apartado de la iglesia, recuerdo que hace 6 meses atrás, después de la pedida formal, nos dimos una vuelta a San Diego, el templo donde se casaron mis papás y yo siempre soñé para mí. La agenda estaba cerrada porque era muy anticipado. Pero ahí estaba un fray que le pidió a la secretaria que nos apuntara de una vez, para apartar fecha. ¡No estábamos preparados!, pero Roy corrió al banco y ése día quedó el apartado.
Fue tan fácil y rápido, justo el inicio de un proyecto que construimos juntos. Y así se dieron las cosas, al primer lugar que visitamos y que nos enamoró, para la fiesta porque era todo Roy y todo Pau, un castillo muy colonial con toques modernos, con una fábrica de cervezas en el interior: La Mansión Acueducto, antes Restaurante Patria. Con tantas facilidades y creyendo en nuestra palabra, contratamos a Macondo Eventos y a Débora. Hicimos la prueba de banquete en el salón, con el montaje de una mesa y fue maravilloso y exquisito. Crema de uchepo para presumir las delicias de mi estado a los visitantes de lejos, un rollo de pollo con verduras y tocino acompañado de papas.
Seguir leyendo »No se diga de la búsqueda del vestido, sin problema, a la segunda tienda que visité y el día que justo podían acompañarme, mi madre, mi hermana y mi cuñada. Tomé la mejor decisión: el vestido de princesa que siempre quise.
Tengo que hablar de los centros de mesa, porque fue una creación que ambos hicimos, me aferré a unas fotos de pinterest y justo eso quería, conseguimos árboles secos del cerro y andábamos en la noche cortando ramas, hasta que una tía nos regaló parte de lo que fue su arreglo de navidad, y fueron perfectos. Días y noches, desvelos y charlas, desacuerdos que siempre al final ambos llegábamos a un acuerdo.
12 de enero. Desayuné tranquilamente con mis papás, llegó la maquillista a mi casa y yo aún ni me bañaba. Corrí a bañarme e inició la transformación. Un maquillaje lindísimo, que combinaba con mis damas en tonos morados.
Llegó la visita de mi hermana que me abrazó el corazón con su compañía y el regalo de mis ramos y para el novio me dio tranquilidad, pero no paraba de temblar, frío, nervios, emoción, todo en mi corazón. Comimos algo rápido en casa. Ya guapísimas mi mamá y yo, mandé a la tienda a mi papá a la búsqueda de burbujas, porque no había ido por los pétalos para la salida del templo. Y también me ayudó con ese pendiente.
No tenía más porqué preocuparme. Contratiempos del novio, que me marcaba porque olvidó sus zapatos en el departamento y él estaba en casa de sus papás, retrasando un poco a los fotógrafos, pero llegaron y corrí a ponerme el vestido. Hicimos unas tomas, super emotivas con mis papás (Grupo M), super fotógrafos y videógrafos, que disfrutaron con nosotros de ese super día entre lágrimas y abrazos. Me despedí.
Llegó mi cuñado por mí, en la camioneta blanca bellamente decorada. Todo un guardaespaldas, y lentamente nos dirigimos al templo. Me recibieron con tanto cariño mi familia y amigos, me hicieron sentir toda una princesa, al recorrer ese pasillo hacia el altar, iba con una enorme sonrisa que no creía lo que estaba viviendo, era un sueño brilloso lleno de luz y energía. Todo lleno de magia. Mientras caminaba vi al novio, que veía entrar a su futura esposa, y me desarmó su tierna reacción, haciéndome entrar en llanto emotivo, logré controlarme. Mi papá me decía, tranquila pequeña, es lo que siempre has querido. Yo, ¡claro, si lloro de felicidad!
Y lo que ocurrió después me iba dando más paz y tranquilidad, soltando carcajadas relajadas al sentir unido y bendecido nuestro matrimonio salimos del templo con tantos abrazos, fue increíble, ver a la gente que nos acompaña y sintiendo los mejores deseos.
La sesión de fotos, super divertida, con el fondo de un atardecer en el centro histórico de Morelia. Llegamos al cocktail y pudimos pasar a nuestros invitados al salón. No creía lo hermoso que se veía, disfrutamos cada instante, gozamos, sólo estaba él y yo. Y poco a poco todos a nuestro alrededor disfrutando con nosotros. Felizmente casados.
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